Una vida centrada en Cristo

Entendiendo nuestra condición anterior

  • «Él les dio vida a ustedes, que estaban muertos en sus delitos y pecados, en los cuales anduvieron en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Entre ellos también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados),  y con Él nos resucitó y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús” (Efesios 2:1-6)

Al leer el versículo anterior, podemos destacar las siguientes frases que nos ayudan a comprender nuestra antigua condición antes de Cristo y después de nuestra salvación por Él:

  1. Muertos en delitos y pecados – Condición espiritual. 
  2. Vivíamos en las pasiones de nuestra carne – Condición cotidiana.
  3. Éramos por naturaleza hijos de ira – Estado natural de todo ser humano.
  4. Por causa del gran amor con que nos amó – Este es la motivación inicial de Dios.
  5. Estábamos muertos en nuestros delitos – Para nosotros era imposible ir a Dios.
  6. Por gracia ustedes han sido salvados – Su atributo por el cual nos otorga salvación.
  7. Nos resucitó Ahora tenemos vida en verdad.

Al comprender estos conceptos, podemos hacer una diferenciación entre el «hombre natural» que no ha nacido de nuevo y el «hombre espiritual» el cuál ha sido redimido por el Espíritu Santo.

Hombre natural:

  1. Muerto.
  2. Sólo sabe pecar.
  3. Su único deseo es pecar.

Hombre espiritual:

  1. Vivo.
  2. Puede elegir pecar o no pecar.
  3. Su carne seguirá deseando pecar.
  4. Su espíritu debe ir creciendo y madurando para vencer el pecado.

  • Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno. Porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no. Pues no hago el bien que deseo, sino el mal que no quiero, eso practico. Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí. Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? (Romanos 7:18-24)

“A medida que la sal da sabor hasta la última gota en el Atlántico, también el pecado lo hace afectando a todos los átomos de nuestra naturaleza. Está tan tristemente allí, tan abundantemente allí, que si no se puede detectar, usted está engañado.”

Charles Spurgeon


¿Cómo conocer la verdad de Dios? El sentir del corazón no puede ser nuestro guía.

Jeremías 17:9

  • RVR60: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿Quién lo conocerá?”
  • NBLA: “Más engañoso que todo es el corazón, y sin remedio; ¿Quién lo comprenderá?”
  • NTV: “El corazón humano es lo más engañoso que hay y extremadamente perverso.

¿Quién realmente sabe qué tan malo es en realidad?


El pastor Kenneth Boa comenta lo siguiente:

“Muchos de los que participan de la adoración colectiva (Iglesia local) tienen una gran dificultad de relacionar o conectar las experiencias de la vida de Iglesia con las experiencias de la vida cotidiana.
La disparidad entre la forma de vivir un domingo a la forma de vivir de lunes a sábado puede ser enorme” (Cita adaptada)


Cristo: ¿componente o centro de nuestras vidas?

Una vida compartimentada: es donde Cristo y su evangelio es una parte más de un conjunto de cosas que nos identifican, más no el centro de nuestra vida:

Una vida centralizada en Cristo: donde Jesús y su palabra es el centro de nuestra vida, y todo lo que nos identifica se basa primeramente en la cruz de Cristo:


¿Es esto posible?

No sólo es posible, es además el mandato del Señor para nuestras vidas.

  • Sabemos esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Cristo, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado. Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él, sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre Él. Porque en cuanto a que Él murió, murió al pecado de una vez para siempre; pero en cuanto Él vive, vive para Dios. Así también ustedes, considérense muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. (Romanos 6:6-11)

Cosas que fragmentan nuestra vida

  1. Materialismo: El “engaño de las riquezas” siempre ha sido atractivo para el ser humano.
  2. Nuestra autosuficiencia: La constante inclinación a pensar que sabemos y poder hacer las cosas solos o a nuestra manera.
  3. Anemia espiritual: Una vida de piedad no nos resulta atractiva, por lo cual nos lleva a estar poco nutridos de las verdades bíblicas.
  4. Buscar la aprobación equivocada: Buscamos la aprobación de los hombres en vez de buscar la de Dios.

Al final de cuentas, la base del problema es la idolatría.

  • “Acab envió mensaje a todos los israelitas y reunió a los profetas en el monte Carmelo. Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: «¿Hasta cuándo vacilarán entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, síganlo; y si Baal, síganlo a él». Pero el pueblo no le respondió ni una palabra” (1° reyes 18:20-21)

  • Antes de nuestra conversión: Muertos en delitos y pecados.
  • Al momento de la conversión: Somos resucitados con Cristo.
  • Al inicio de nuestra vida cristiana: Tenemos poca conciencia de nuestra pecaminosidad y de la santidad.

Punto de inflexión

  • Durante nuestra vida cristiana: Vamos adquiriendo mayor conciencia de nuestra pecaminosidad y de la santidad, lo cual nos llevará a vivir más y más en santidad y vencer la pecaminosidad.

¿Qué es lo que marca el punto de inflexión?: Es la cruz y nada más que la cruz

Las consecuencias de la cruz reducida


 

Una vida Integrada

 

Relación con Dios

1- La Palabra de Dios

  • “Deseen como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcan para salvación” (1° Pedro 2:2)
  • “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39)

El conocimiento de las Escrituras es el que nos llevará a conocer, comprender y aplicar los estatutos y mandamientos de Dios en nuestra vida.

2- Imagen de Dios

  • “Para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios” (Colosenses 1:10)
  • “Pero si alguien se gloría, gloríese de esto: De que me entiende y me conoce, Pues Yo soy el Señor que hago misericordia, Derecho y justicia en la tierra, Porque en estas cosas me complazco, declara el Señor” (Jeremías 9:24)

Un concepto claro de quién es Dios, de sus atributos, de su carácter y su persona en general es lo que nos llevará a vivir una vida consistente con lo que profesamos.

3- Vida de oración

  • “Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios” (Filipenses 4:6)
  • “Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús” (1° Tesalonicenses 5:16-18)

La oración es la que nos lleva a entender la voluntad de Dios, es la que nos mantiene en constante comunicación con el Señor; de esta forma podremos entender cuál es su voluntad para así poder caminar en ella.


 

Relación conmigo mismo

1- Vida interna

  • “Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es el culto racional de ustedes” (Romanos 12:1)
  • “Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2° Corintios 7:1)
  • “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten”
    (Filipenses 4:8)

2- Imagen personal

  • “Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de ustedes que no piense de sí mismo más de lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno” (Romanos 12:3)
  • “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1° Pedro 2:9)

Una adecuado concepto de quienes somos nos hará vivir una vida equilibrada, sin caer en los extremos de sobrevalorarnos ni tampoco subvalorarnos.

3- Vida externa

  • Esto digo, pues, y afirmo juntamente con el Señor: que ustedes ya no anden así como andan también los gentiles, en la vanidad de su mente. Ellos tienen entenebrecido su entendimiento, están excluidos de la vida de Dios por causa de la ignorancia que hay en ellos, por la dureza de su corazón. Habiendo llegado a ser insensibles, se entregaron a la sensualidad para cometer con avidez toda clase de impurezas. Pero ustedes no han aprendido a Cristo de esta manera. Si en verdad lo oyeron y han sido enseñados en Él, conforme a la verdad que hay en Jesús, que en cuanto a la anterior manera de vivir, ustedes se despojen del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, y que sean renovados en el espíritu de su mente, y se vistan del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad. Por tanto, dejando a un lado la falsedad, Hablen verdad cada cual con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros. Enójense, pero no pequen; no se ponga el sol sobre su enojo, ni den oportunidad al diablo. El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad. No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan. Y no entristezcan al Espíritu Santo de Dios, por el cual fueron sellados para el día de la redención. Sea quitada de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritos, insultos, así como toda malicia. 32 Sean más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándose unos a otros, así como también Dios los perdonó en Cristo. (Efesios 4:17-32)

Relación con los creyentes

1- Vida familiar

  • “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el Señor tu Dios te da” (Éxodo 20:12)
  • “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre Y no abandones la enseñanza de tu madre” (Proverbios 1:8)
  • “Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desalienten” (Colosenses 3:21)
  • “Mujeres, estén sujetas a sus maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amen a sus mujeres y no sean ásperos con ellas” (Colosenses 3:18-19)

2- Vida de Iglesia

  • “Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como 3,000 almas. Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración” (Hechos 2:41-42)
  • “Entonces, ustedes como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes. Sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo de la unidad” (Colosenses 3:12-14)
  • “Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, hagan completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás” (Filipenses 2:1-4)
  • “Por tanto, confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados” (Santiago 5:16a)

3- Vida ministerial

  • “Pero les rogamos hermanos, que reconozcan a los que con diligencia trabajan entre ustedes, y los dirigen en el Señor y los instruyen, y que los tengan en muy alta estima con amor, por causa de su trabajo. Vivan en paz los unos con los otros. Les exhortamos, hermanos, a que amonesten a los indisciplinados, animen a los desalentados, sostengan a los débiles y sean pacientes con todos. Miren que ninguno devuelva a otro mal por mal, sino que procuren siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos.” (1° Tesalonicenses 5:12-15)
  • “No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás” (Filipenses 2:3-4)
  • “Amados, por el gran empeño que tenía en escribirles acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribirles exhortándolos a luchar ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos” (Judas 1:3)

Relación con el mundo

1- Cosas del mundo

  • “No amen al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo ,la pasión de la carne, la pasión de los ojos, y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1° Juan 2:15-16)
  • “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban” (Mateo 6:19-20)

2- Personas del mundo

  • “No estén unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas? ¿O qué armonía tiene Cristo con Belial? ¿O qué tiene en común un creyente con un incrédulo? (2° Corintios 6:14-15)
  • “Ustedes han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”. Pero Yo les digo: amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen, para que ustedes sean hijos de su Padre que está en los cielos; porque Él hace salir Su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa tienen? ¿No hacen también lo mismo los recaudadores de impuestos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen más que otros? ¿No hacen también lo mismo los gentiles? Por tanto, sean ustedes perfectos como su Padre celestial es perfecto” (Mateo 5:43-48)
 

3- Sistemas del mundo

  • “Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable y perfecto” (Romanos 12:2)
  • “¡Oh almas adúlteras! ¿No saben ustedes que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4)

 

Pasos prácticos para vivir una vida centrada en Cristo

1- Enfocar nuestra vida en las cosas de arriba

  • Debemos buscar del Reino de Dios y su justicia. (Mateo 6:33)
  • Nuestro propósito de todo lo que hacemos debe ser la gloria de Dios. (1° Corintios 10:31)
  • La vida espiritual no debe limitarse a lo devocional o eclesiástico, sino que debe involucrar toda la vida.
  • “Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
    Porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:1-3)

2- Apreciar lo importante de lo cotidiano

  • “Por tanto, dejando a un lado la falsedad, hablen verdad cada cual con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros. Enójense, pero no pequen; no se ponga el sol sobre su enojo, ni den oportunidad al diablo. El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad. No salga de la boca de ustedes ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan” (Efesios 4:25-29)

“La realidad de nuestra fe es mejor demostrada como caminamos con Cristo en lo “mundano” (cotidiano) que en el número de reuniones a las que vamos. Si deseamos servir y glorificar a Dios, la expresión más auténtica de ese deseo es en las actividades ordinarias de la vida.”
Kenneth Boa

3- Vivir para agradar a Dios

  • “para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios” (Colosenses 1:10)
  • “Examinen qué es lo que agrada al Señor, y no participen en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascárenlas” (Efesios 5:10-11)
  • “Por eso, ya sea presentes o ausentes, ambicionamos agradar al Señor. Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo.” (2° Corintios 5:9-10)

Todo esto se resume en… Conocerle cada día más

  • “Así dice el Señor:
    «No se gloríe el sabio de su sabiduría,
    Ni se gloríe el poderoso de su poder,
    Ni el rico se gloríe de su riqueza; Pero si alguien se gloría, gloríese de esto:
    De que me entiende y me conoce,
    Pues Yo soy el Señor que hago misericordia,

    Derecho y justicia en la tierra,

    Porque en estas cosas me complazco», declara el Señor”

    (Jeremías 9:23-24)

Descarga este material en PDF.