Quiénes somos

Somos una iglesia fundada oficialmente a fines del año 1996 en Santiago de Chile, bajo el nombre “Ministerio Evangelístico Nuevas de Amor y Paz”, del cual se deriva la sigla MENAP. Debido a que la sigla ha trascendido más que el nombre completo, la mayoría nos conoce por Iglesia Menap, y este es el nombre que usamos regularmente para referirnos a nosotros mismos.
Nos reconocemos como una iglesia local de creyentes, la cual es parte del Cuerpo de Cristo, es decir, de su iglesia a nivel universal.

Nos definimos como una iglesia evangélica, bíblica y cristocéntrica, con una doctrina reformada y con una liturgia de inspiración pentecostal.


Nuestro propósito

Ser una iglesia que traiga gloria al Nombre de Cristo a través de cada una de nuestras acciones como congregación, así como también a través de la vida personal de todos quienes formamos parte de esta iglesia local.


Nuestra misión

Formar verdaderos discípulos a través de la proclamación del evangelio, enseñando y guiando a cada creyente a través de todo el consejo sabio de las Sagradas Escrituras, y anunciando las buenas nuevas de salvación a los perdidos.


Nuestra visión

Ser una iglesia conforme al corazón de Dios, y que por su gracia podamos ser un canal de bendición e inspiración para creyentes de otras iglesias y denominaciones y también para nuestra sociedad a través de la predicación fiel de las escrituras y vidas ejemplares que reflejen las enseñanzas del evangelio.


Principios y valores ministeriales

1- Jesús, nuestro modelo a seguir

  • “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29)

La prioridad de nuestra vida debe ser seguir las pisadas de nuestro Maestro e imitarle, y que cada día haya en nosotros el mismo sentir que hubo también en Cristo Jesús.


2- Estar siempre alineados con la palabra de Dios

  • “Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto” (Romanos 12:2)

Nuestra vida personal y nuestra vida de iglesia debe conducirse bajo una cosmovisión bíblica que responda a la voluntad de Dios y no a intereses personales o corporativos.


3- Vidas transformadas, no cantidades

  • “Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu” (2° Corintios 3:18)

La muestra real de una iglesia que camina en la voluntad de Dios no está en la cantidad de asistentes, sino en las vidas transformadas de aquellos que la conforman.


4- Somos iguales ante Dios

  • “No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28)

Debemos reconocer nuestro mismo valor delante del Señor, independiente a nuestro origen, posición social o a la responsabilidad que desarrollemos dentro de la iglesia.


5- Hacer todo para la gloria de Dios

  • “Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1° Corintios 10:31)

Todas las acciones que realicemos, sean de carácter espiritual, musical, material, de servicio o cualquier otra índole, deben tener como único fin el traer gloria al Nombre de Dios y nunca deben ser enfocadas en nosotros mismos.


6- Vidas en santidad

  • “Sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir” (1° Pedro 1:15)

La respuesta al llamado de Dios debe reflejarse con claridad en nuestro estilo de vida, apartándonos de las corrientes e ideologías de este mundo y caminando día a día en la santidad progresiva.


7- Cultivar el amor fraternal

  • “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios” (1° Juan 4:7)

Cuando nos amamos, damos muestra de que somos verdaderos discípulos, y cuando hay amor, hay perdón, compasión, paciencia, bondad, generosidad, mansedumbre, unidad y todo lo necesario para la vida de iglesia.