Jesús, el fundamento de nuestra fe

Razones por las que estudiar el personaje de Jesús

1- Jesucristo es la piedra angular

Jesús es la base de nuestra fe. Él es el fundamento de la Iglesia. Nuestra salvación depende de Él. Su muerte en la cruz y su resurrección garantizan nuestra redención. Todo el Antiguo Testamento apunta hacia su nacimiento, y todo el Nuevo Testamento gira alrededor de su vida, su muerte y resurrección.

  • »Este Jesús es la piedra desechada por ustedes los constructores, pero que ha venido a ser la piedra angular. En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos» (Hechos 4:11-12)


2- El Padre quiere hacernos a la imagen de su Hijo Jesús

Necesitamos conocer a Jesús para poder imitarle. Su forma de pensar, de hablar, de reaccionar, su modo de vivir. Su modelo de vida ha de ser el modelo de todo “cristiano”. La vida de Jesús, es la vida que agrada a Dios.

  • Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. (Romanos 8:29)


3- Conocer a Jesús es conocer a Dios

Dios quiere que le conozcamos a Él. Por esta razón se ha revelado por medio de su Palabra, pero en este ultimo tiempo se ha revelado a través de su Hijo Jesús. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación (Col 1:15). Quien conoce a Jesús, conoce a Dios.

  • «Señor, muéstranos al Padre y nos basta», le dijo Felipe. Jesús le dijo: «¿Tanto tiempo he estado con ustedes, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? (Juan 14:8-9)

Algunas características de los 4 evangelios

Lo que hoy se conoce acerca del personaje Jesús se debe mayormente a la descripción que cada evangelista hizo de su persona. Cada uno de ellos escribió desde una perspectiva distinta, teniendo en cuenta una “audiencia” específica. Esto los llevó a destacar aspectos diferentes de la persona de Jesucristo.

Jesús, la persona que cambió el mundo

Es impresionante ver cómo un hombre que:

  • Nació en un lugar remoto del medio oriente
  • Que nunca viajó más de 200 millas de su lugar de origen
  • Que nunca fue a la universidad
  • Que nunca escribió un libro

…haya sido el hombre que más ha impactado el mundo, hasta el punto que hoy en día todo el mundo se ve forzado a hablar de antes de Cristo y después de Cristo.


Jesús como Dios

Pruebas de la Divinidad de Jesús

En más de una ocasión Jesús se reveló en la tierra como Dios, y en múltiples ocasiones lo demostró con hechos y atributos personales que solo Dios tiene. La revelación de su Divinidad se encuentra contenida en la Biblia de dos maneras:

  1. Por las afirmaciones que Él mismo hizo acerca de sí.
  2. Por las evidencias de que Jesús tenía atributos que solo Dios los tiene.

1- Afirmaciones que Jesús hizo acerca de sí

  • Yo y el Padre somos uno. (Juan 10:30)
  • Aquel que no honra al Hijo no honra al Padre. (Juan 5:23)
  • Entonces le decían: ¿Dónde está tu Padre? Jesús respondió: No me conocéis a mí ni a mi Padre. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. (Juan 8:19)
  • Y el que me ve, ve al que me ha enviado. (Juan 12:45)
  • Porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera. (Juan 5:19)
  • Nadie conoce al Padre sino el Hijo. (Mateo 11:27)
  • No se turbe vuestro corazón, creed en Dios, creed también en mi. (Juan 14:1)
  • El que me ha visto a mi ha visto al Padre. (Juan 14:9)
  • El que me odia a mi odia también a mi Padre. (Juan 15:23)
  • El que me recibe a mi, recibe también al que me envió. (Mateo 10:40)
  • Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que El toma de lo mío y os lo hará saber. (Juan 16:15)

2- Evidencias que Jesús tenía atributos que sólo Dios los tiene


La Divinidad de Jesús en el evangelio de Juan

De los cuatro evangelistas, Juan es quien más destaca la Divinidad de Jesús, y es por esa razón que el apóstol inicia su evangelio estableciendo la identificación de Jesús como Dios.

  • En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios (Juan 1:1)

Juan inicia su evangelio con la frase: “En el principio” aludiendo al relato del libro de Génesis que inicia con una frase idéntica :”En el principio”.

“La Palabra” para los judíos era un vocablo que podía representar a Dios. Por ejemplo en uno de los Tárgums judíos (Un paráfrasis del Antiguo Testamento) traduce a Éxodo 19:17 de esta forma: “Entonces Moisés sacó al pueblo al campamento para ir al encuentro con la “Palabra” (Con el Logos, es decir con Dios).


¿Quién era el Verbo?

En cuanto a la identidad del Verbo, Juan 1:14 nos dice que “el Verbo se hizo carne”. De forma clara nos deja ver a quién se refiere la palabra Verbo y es a la persona de Jesús. Haciendo un ejercicio de sustitución de la palabra Verbo por el nombre de Jesús, Juan 1:1 podría leerse de la siguiente forma:

  • “En el principio existía Jesús, y Jesús estaba con Dios, y Jesús era Dios”

Juan hace esta introducción tratando de establecer la divinidad de Jesús, indicando que siempre ha existido y que en el momento de la creación, Él estaba presente junto al Padre participando de la creación, lo que es esencial para el entendimiento de todo lo demás que tenga que ver con su persona.

  • Juan 1:1 : …“Y el verbo estaba CON Dios”.

En griego esta palabra “CON” es el vocablo “PROS” que significa íntima unión, en la que prácticamente, uno es el otro. De manera que Juan aunque entiende que el Padre y el Hijo son dos personas distintas, también establece que su unión e intimidad son tales que prácticamente el uno es el otro.

Por eso dijo Jesús: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre” (Juan 14:9).

Juan 1:1-3 establece:

  • La eternidad de Jesús

  • La relación y la igualdad de Jesús con Dios Padre

  • La Divinidad de Jesús

  • Jesús como el “agente” creador

Por tanto, Jesús es:

  • Creador de todas las cosas

  • Sustentador de todas las cosas

  • Supremo sobre todas las cosas

  • Heredero de todas las cosas


Jesús como Hombre

La humanidad de Cristo

La defensa de la humanidad de Jesús es tan importante como la defensa sobre su Divinidad, por lo cual debemos entender los motivos por el cual tuvo que encarnarse obteniendo su naturaleza humana.

La iglesia primitiva entendió esta verdad y es por esto que en el concilio de Calcedonia, en el año 451 declaró que “Jesús era verdadero Dios y verdadero hombre”, declarando que sus dos naturalezas estaban unidas para siempre de forma inseparable.

Dos naturalezas y sus contrastes

Hechos que demuestran su humanidad

  • Un desarrollo humano (Lucas 2:50-52)
  • Un cuerpo humano (Mateo 26:12)
  • Hermanos y hermanas (Juan 2:12; Mateo 13:55-56)

Emociones y necesidades humanas

  • Tristeza (Mateo 26:37)
  • Hambre (Lucas 4:2)
  • Sueño (Lucas 8:23)
  • Cansancio (Juan 4:6)
  • Tentaciones (Hebreos 4:15)

Su Divinidad precede su humanidad

Jesús es el nombre que le fue dado a la segunda persona de la Trinidad después de su encarnación (Mateo 1: 21). El Dios eterno se hace carne a través de María. Por esta razón, María es la madre de Jesús pero no la madre de Dios. En el capítulo anterior quedó esclarecida la eternidad de Jesús y un ser eterno, por definición, no tiene madre.

Asimismo en Mateo 12:46-50 habla de que su verdadera familia no es la terrenal sino la espiritual. En dicho pasaje claramente Jesús establece que su madre y sus hermanos (su familia) es todo aquel que hace la voluntad de Dios.

La unión de la naturaleza Divina y humana de Jesús

Cristo dejó su gloria por un tiempo y en un acto de sometimiento voluntario aceptó hacerse hombre y cumplir con los propósitos del Padre. Pablo escribe a los Filipenses y le dice en esa carta que Cristo “se despojó a sí mismo” haciendo referencia al abandono se su gloria durante el tiempo de su encarnación, pero no a la renuncia de su Divinidad.

La segunda persona de la Trinidad unió su naturaleza Divina a una humana, y a esta unión se le llama “unión hipostática”.

Cristo es Dios en la carne, y es plenamente Dios y plenamente hombre. Así, tiene dos naturalezas, la de Dios y la humana, y no es “mitad Dios, mitad hombre”. Nunca perdió su Divinidad, ni hubiese podido hacerlo.

  • Haya, pues, en ustedes esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a Sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. (Filipenses 2:5-7)
  • Cristo, en los días de Su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que lo podía librar de la muerte, fue oído a causa de Su temor reverente. (Hebreos 5:7)

Algunas observaciones:

  1. Cristo al encarnarse voluntariamente aceptó limitaciones en el funcionamiento de sus atributos divinos; pero esas limitaciones pudieron haber sido eliminadas si Él se lo hubiera propuesto (Ejemplo: cuando caminó sobre las aguas.)
  2. Cristo al hacerse hombre no perdió atributos divinos, sino que ganó atributos humanos.
  3. La adquisición de la naturaleza humana no le restó nada a la naturaleza Divina de Cristo (Ver Juan 10:30; Colosenses 1:19.)

Razones para su encarnación

Revelar al Padre (Juan 1:18; 14:9)
Por medio de la encarnación de Cristo, el Dios, a quién los hombres no podían ver ni comprender, se revela en términos que son accesibles al entendimiento humano.

Pagar la deuda del pecado (1 Juan 3:5; Colosenses 2:14)
La deuda debía ser pagado por alguien que no tuviera pecado. Cualquiera que tuviera pecado era culpable de muerte y no podía “pagar” por la culpa de los demás.

Destruir las obras de Satanás (1 Juan 3:8; Romanos 6:14; 6:22)
La deuda queda paga pero además el poder del pecado es quitado de la vida del creyente.

Convertirse en nuestro sumo sacerdote habiendo experimentado nuestras debilidades. (Hebreos 2:17; 9:11-12)
De acuerdo a las ordenanzas de Dios alguien debía ofrecer sacrificio por los pecados del pueblo. Esta era la función del sumo sacerdote. Pero ante Dios el único que se puede presentar, a favor de la humanidad, es Cristo por su carácter Santo.

Dejarnos ejemplo de la vida que agrada a Dios (1 Pedro 2:21)
El es el “hombre” ideal para Dios.


Jesús como Salvador

La necesidad de un Salvador

Una de las frases más escuchadas y tal vez más repetidas por los cristianos, y hasta por muchos que no lo son, es la siguiente:

Jesús vino a salvar al mundo” (Juan 3:17)

  • ¿Pero qué nos ocurrió para que ahora necesitemos ser salvados?
  • ¿De qué vino Jesús a salvar al mundo?
  • ¿Cuál era la condición del hombre después de la caída?
  • ¿A quién vino a salvar Jesús?
  • ¿Por qué tuvo que ser Jesús y no otro?

¿Qué nos pasó que necesitamos ser salvados?

De acuerdo a Génesis 3:6, el primer hombre (Adán) y la primera mujer (Eva) “pecaron”.

Dicho pecado produjo una separación del hombre de Dios trayendo como consecuencia la muerte física (límite de la vida del hombre en la tierra) y muerte espiritual (separación entre el hombre y Dios). Si Adán y Eva pecaron habiendo sido creados en perfección, todos nosotros hubiéramos hecho lo mismo. Por el pecado de ellos, todos pecamos.

  • Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron. (Romanos 5:12)

¿De qué nos vino a salvar Jesús?

Un Dios justo no puede tener por inocente al que es culpable (Éxodo 34:7).

Somos culpables porque hemos pecado. Dios es justo y debe condenarnos a separarnos de Él (muerte espiritual). Cristo vino a salvarnos de la ira de Dios contra el pecado (Romanos 5:9). De hecho la Palabra nos dice que Dios descargó su ira sobre el Hijo.

Romanos 6:23 establece que “la paga del pecado es muerte” y ante un Dios tres veces Santo, es inaceptable la existencia del pecado.

Jesús viene a salvarnos de la justicia de Dios que, de no ser satisfecha en Su persona, terminaría enviándonos a todos a la condenación eterna.


¿Cuál era la condición del hombre después de la caída?

La Palabra nos habla de nuestra condición frente a Dios luego del pecado.

Las expresiones que usa son fuertes pero nos dan una idea de la seriedad del pecado para Dios. De acuerdo a la Palabra después de la “caída” somos:

  • Enemigos de Dios (Romanos 5:10)
  • Esclavos del pecado (Romanos 6:17)
  • Muertos (Romanos 6:17)
  • Destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23)

Estas expresiones nos hablan de la dificultad que tiene el hombre de buscar a Dios. ¿Cómo es posible que el ser humano estando en esta condición busque a Dios?. Es por esto misma que Romanos 3:10-12 nos dice que NADIE BUSCA DE DIOS”.


¿A quién vino a salvar Jesús?

Jesús vino a salvar a aquellos que lo reciben como Señor y Salvador.

De esta forma pasan a ser hijos de Dios. No todo el mundo es hijo de Dios. Todos somos criaturas de Dios porque hemos sido creados por Él.

  • Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. (Juan 1:12-13)

La idea y el deseo de ser salvos no nacen en la mente del hombre, sino en la mente de Dios. Él es quien orquesta circunstancias en nuestras vidas que de una u otra forma nos llevan a los pies de Jesús. Él vino a salvar a sus escogidos siendo predestinados por Dios antes de la fundación del mundo. (Efesios 1:4-8)

  • Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)

La palabra “creer” en el evangelio de Juan implica mucho más que una simple afirmación intelectual de Cristo como Señor. Creer en Él implica obediencia a sus mandatos y ordenanzas.


¿Por qué tuvo que ser Jesús y no otro?

Dios por amor, quiso restaurar su relación con el hombre que se había perdido. Pero había una deuda de pecado pendiente que solamente alguien que no tuviera pecado podía pagar. Por lo tanto, solo un hombre perfecto que cumpliera a cabalidad Su ley, podía restaurar la relación entre el hombre y Dios.
Jesús vino al mundo y asumió como suyos los pecados del hombre.

  • Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. (2 Corintios 5:21)

Como la deuda quedó saldada, nuestras obras no pueden contribuir en nada a nuestra salvación por dos razones:

  1. Cristo ya pagó todo cuanto había que pagar.
  2. Si nuestras obras contribuyeran a nuestra salvación, harían insuficiente el sacrificio de Cristo. Las obras deben ser una evidencia de mi salvación y no un requisito para obtener la salvación.
  • Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios. (Hebreos 10:11-12)

Jesús como Siervo

Una vida de servicio

Muchos hechos llaman poderosamente la atención en la vida de Jesús, pero quizás uno de los aspectos más destacados fue su vida de servicio, sobre todo si se considera que Él es el creador del mundo y aun así se dispuso en servir a la criatura.

Cuando se piensa que el Dios del universo, el que sustenta todo con la Palabra de su poder (Hebreos 1:3), fue capaz de llegar a arrodillarse para lavar los pies de sus discípulos, esto es algo que va más allá de lo que la mente y el corazón humano pueden asimilar o entender.

Juan 13:1-17 narra un episodio en el que Jesús terminó lavando los pies de sus discípulos en una cena de pascua, horas antes de su crucifixión.

Ninguno de sus discípulos tuvo la suficiente humildad de corazón para lavar los pies de los demás, ni siquiera los de Jesús a quien consideraban como Maestro. Aún después de 3 años y medio de enseñanza y unas 12 o 16 horas antes de la crucifixión de Jesús, los discípulos no habían aprendido la lección de servicio modelado por Él.

Jesús “sabiendo que su hora había llegado”, quiso dejarles el mayor de sus ejemplos: el servicio.


Tres cosas que llaman la atención de Juan 13:1-7

  • La actitud de servicio de Jesús (vv. 3-5)
  • La actitud de Pedro al negarse a que Jesús le lavara los pies (vv.6-9)
  • La disposición de Jesús de lavar los pies, aun de los del traidor (vv. 10-11)

De estas observaciones se obtienen las siguientes enseñanzas:

  • El corazón humilde sabe dar y sabe recibir
  • La humildad no es señal de debilidad
  • La verdadera humildad sirve sin favoritismo
  • Para servir no hay grado ni posición
  • Jesús espera que sirvamos como Él sirvió

  • Ustedes me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque lo soy. Pues si Yo, el Señor y el Maestro, les lavé los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Porque les he dado ejemplo, para que como Yo les he hecho, también ustedes lo hagan. »En verdad les digo, que un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que lo envió. Si saben esto, serán felices si lo practican. (Juan 13:13-17)

Toda la vida de Jesús es un modelo de servicio

  • Se despojó de su gloria para encarnarse y traernos salvación. (Filipenses 2:5-8)
  • Nació en un pesebre, únicamente atendido por sus padres terrenales. (Lucas 2:1-7)
  • Nunca le pidió a sus discípulos que hicieran algo que El no hiciera primero (Ver su historia en los 4 evangelios)
  • Entró a Jerusalén montado sobre un burro y no sobre un caballo digno de la realeza como era la costumbre en ese entonces. (Lucas 19:28-35)
  • Lavó los pies de sus discípulos horas antes de su crucifixión. (Juan 13)
  • Fue a la cruz como oveja al matadero, sin abrir ni siquiera su boca. (Isaías 53:13)

Jesús resumió su modelo de liderazgo en una frase pronunciada por El mismo:

“El hijo del hombre no vino a ser servido, sino para servir”.

El servicio que Jesús modeló honró tanto al Padre que en Filipenses 2:9-10 Pablo dice:

  • Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Jesús como Profeta, Sacerdote y Rey

Los oficios que ejerció Cristo

Las profecías del Antiguo Testamento anuncian a la persona de Jesús no solo como el Mesías que había de venir, si no también en sus diferentes oficios de profeta, sacerdote y rey. Dentro del pueblo judío estas funciones consistían en lo siguiente:

  • Profeta: Alguien elegido por Dios para hablarle al pueblo de parte de Dios.
  • Sacerdote: Alguien descendiente de Leví que le hablaba a Dios de parte del pueblo.
  • Rey: Idealmente era alguien ungido por Dios (David) para gobernar la nación.

De acuerdo a la Palabra de Dios cuando Jesús viene al mundo ejerce estas tres funciones: profeta, sacerdote y rey.


Jesús como Profeta

La función número uno del profeta no era revelar el futuro, lo cual sería una función secundaria, sino que era exponer la voluntad de Dios. En este sentido, podemos decir con toda propiedad que Jesús fue un profeta, aunque hizo predicciones acerca del futuro, Él vino principalmente a traer al pueblo un mensaje de parte de Dios: “El mensaje de salvación”.

Una y otra vez Jesús afirmó que Él no había venido ni hablaba en su propio nombre.

Durante su ministerio en la tierra, siempre le habló al hombre de parte de Dios Padre, al igual que demás profetas que nunca hablaron en su propio nombre.


Afirmaciones de Jesús como enviado de Dios

  • Porque Yo no he hablado por Mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar. (Juan 12:49)
  • Pero el testimonio que Yo tengo es mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha dado para llevar a cabo, las mismas obras que Yo hago, dan testimonio de Mí, de que el Padre me ha enviado. (Juan 5:36)
  • Jesús entonces les respondió: «Mi enseñanza no es Mía, sino del que me envió. (Juan 7:16)
  • ¿No crees que Yo estoy en el Padre y el Padre en Mí? Las palabras que Yo les digo, no las hablo por Mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en Mí es el que hace las obras. (Juan 14:10)

Jesús como “El Profeta”

El pueblo de Israel había tenido diferentes profetas. Pero ellos esperaban a uno especial, superior a los anteriores. Lo llamaban “El Profeta”, no uno más, si no el profeta esperado.

Deuteronomio 18:18-19 dice: “Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos y pondré Mis palabras en su boca… Mis palabras que Él ha de hablar en Mi nombre

El pueblo reconoció la misión profética de Jesús:

  • La gente, entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decían: «Verdaderamente Este es el Profeta que había de venir al mundo». (Juan 6:14)

Condiciones para calificar como profeta

  • El profeta tenía que ser elegido y enviado por Dios como lo fue Jesús. (ver Juan 4:24 ; 5:30, 36-37 ; 6:38 ).
  • En el libro de Juan, Jesús menciona 38 veces que Él fue enviado por el Padre.
  • El profeta tenía que venir a revelar la voluntad de Dios. Esta era la función primordial del profeta y fue la función primordial de Jesús. (Juan 4:24 ; 6:38, 40)
  • El profeta tenía que ser infalible, como afirmó Jesús que Él era. (Deuteronomio 18:20-22; Mateo 24:35)

Jesús como Sacerdote

La función del sacerdote era hablarle a Dios de parte del pueblo. Desde el Antiguo Testamento Dios había instituido la función sacerdotal con el objetivo de que representara al pueblo delante de Él. En principio la función fue dada a Aarón, hermano de Moisés como Sumo Sacerdote y a los levitas, tribu a la que pertenecía Aarón como sacerdotes.

  • Entonces el Señor dijo a Aarón: «Tú y tus hijos, y tu casa paterna contigo, llevarán la culpa en relación con el santuario; y tú y tus hijos contigo llevarán la culpa en relación con su sacerdocio. Pero también a tus hermanos, la tribu de Leví, la tribu de tu padre, haz que se acerquen para que se junten contigo y te sirvan, mientras que tú y tus hijos contigo están delante de la tienda del testimonio. (Números 18:1-2)

El Sumo Sacerdote (escogido por Dios) tenía la Santa tarea de ofrecer el sacrificio por el perdón de los pecados del pueblo. Era el único que podía entrar al “Lugar Santísimo” y antes de hacerlo debía purificarse primero ofreciendo un sacrificio por sus pecados. (Hebreos 5:1-4)

Asimismo, antes de entrar al «Lugar Santísimo” debía despojarse de sus ropas sacerdotales y quedarse solamente con una bata de lino blanco lo cual representaba pureza. Al salir de dicho lugar se colocaba de nuevo sus ropas.

La función del sacerdote era hablarle a Dios de parte del pueblo. Desde el Antiguo Testamento Dios había instituido la función sacerdotal con el objetivo de que representara al pueblo delante de Él. En principio la función fue dada a Aarón, hermano de Moisés como Sumo Sacerdote y a los levitas, tribu a la que pertenecía Aarón como sacerdotes.

  • Entonces el Señor dijo a Aarón: «Tú y tus hijos, y tu casa paterna contigo, llevarán la culpa en relación con el santuario; y tú y tus hijos contigo llevarán la culpa en relación con su sacerdocio. Pero también a tus hermanos, la tribu de Leví, la tribu de tu padre, haz que se acerquen para que se junten contigo y te sirvan, mientras que tú y tus hijos contigo están delante de la tienda del testimonio. (Números 18:1-2)

Filipenses 2:5-9; nos habla de como Cristo al encarnarse se despojo de su gloria y en Hebreos 9:11 nos habla de Cristo como el Sumo sacerdote.

De esta manera Cristo se despojó de su Gloria (ropas) quedó vestido de blanco (su Santidad) ofreció el sacrificio frente a Dios Padre y se vistió nuevamente de Gloria al regresar a su trono. De esta manera, en el Calvario Jesús se convirtió en nuestro gran Sumo Sacerdote.

Jesús está sentado a la derecha del Padre intercediendo por nosotros, y esa es una función sacerdotal. En la cruz, de una forma muy singular; Cristo pasó a ser el sacrificio y el sacerdote a la vez ofreciéndose a sí mismo como lo dice Romanos 8:34.

El sacerdocio de Cristo puso fin al sacerdocio del Antiguo Testamento. En el momento que Cristo muere en la cruz, el velo del templo que separaba el lugar santísimo se rasgó en dos (Mateo 27:51) y de esa forma el lugar santísimo, que representa la presencia de Dios, quedo expuesto, lo que simbolizó que Cristo había abierto el acceso al Padre a través de su persona.

En adelante ya no habría necesidad de ir ante el sacerdote terrenal a confesar nuestros pecados porque ahora tenemos un mejor sacerdote, quien esta sentado a la diestra de Dios y que intercede por nosotros.

El libro de Hebreos explica en los capítulos 8 y 9 como Cristo es el mediador de un mejor pacto, con mejores promesas que los establecidos por el Antiguo Testamento.


Jesús como Rey

Desde el Antiguo Testamento (2 Samuel 7:12-13). Dios había anunciado al pueblo judío un rey descendiente del linaje de David, cuyo reinado sería eterno. Dios confirma esto de nuevo en Isaías 9:7: “El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con derecho y la justicia desde entonces y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará esto”

El ángel Gabriel anuncia a María que el hijo que ella iba a tener ocuparía el trono de David y que sería un rey eterno porque su reinado no tendría fin.

  • Concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús.  Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de Su padre David. (Lucas1:31-32)

En Juan 18:36-37, Jesús mismo se revela como Rey, algo que se reconfirma en Apocalipsis 15:3, donde Cristo es nombrado como “El Rey de reyes”.

El reino de Cristo fue inaugurado, pero no ha sido instaurado aún sobre la tierra.

  • Se sentará en el trono de David; extenderá su poder real a todas partes y la paz no se acabará; su reinado quedará bien establecido, y sus bases serán la justicia y el derecho desde ahora y para siempre. Esto lo hará el ardiente amor del Señor todopoderoso. (Isaías 9:7-9)

Como profeta, Jesús vino a reemplazar a Moisés, como sacerdote vino a reemplazar a Aarón y sus sucesores; y como rey vino a reemplazar a David. Por eso El es llamado:

«Rey de Reyes y Señor de Señores.»

  • Y cantaban este canto nuevo:
    «Tú eres digno de tomar el rollo y de romper sus sellos,
    porque fuiste sacrificado;
    y derramando tu sangre redimiste para Dios
    gentes de toda raza, lengua, pueblo y nación.
    De ellos hiciste un reino,
    hiciste sacerdotes para nuestro Dios,
    y reinarán sobre la tierra.» (Apocalipsis 5:9-10)

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