
Propósito de este Estudio
Que podamos entender qué significa haber sido creados a imagen y semejanza de Dios. Comprender las implicaciones que eso tiene en nuestra vida diaria y la gran responsabilidad que esto conlleva.
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26 Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. 27 Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (Génesis 1:26-27)
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Creados a imagen de Dios
Estos dos versículos nos dejan claro que Dios nos creó, varón y hembra, a su imagen. Es una frase relativamente breve, pero de inmensa profundidad.
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Dios es nuestro creador
- Dios decidió crear dos sexos
- Dios creó ambos sexos a su imagen
- Los creó iguales en valor y dignidad
- Ambos recibieron el mandato de multiplicarse y gobernar la tierra
Es de vital importancia que entendamos que al final de la creación Dios hizo al hombre, pero sólo de él dice que fue hecho a su imagen. De ninguna otra criatura se dice esto.
La Escritura afirma que tanto el hombre como la mujer fuimos creados a imagen de Dios, por tanto el ser humano refleja algo de la naturaleza de Dios (divina) y por ende es su representante sobre la tierra.
Ahora bien, es importante entender en qué sentido portamos la imagen de Dios. ¿Significará que somos igual a Dios? ¿Será que tenemos todos los atributos que Él tiene?
Debemos tener cuidado, porque el texto Génesis 1:26-27 no contesta esta pregunta, por lo cual no debemos pensar en cualidades nuestras e imaginar que están en Dios.
Nosotros reflejamos algo de Dios, pero Dios no refleja al hombre. De hecho, uno de los pecados que el hombre comete es imaginar que Dios es como nosotros.
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Estas cosas has hecho, y yo he guardado silencio;
pensaste que yo era tal como tú;
pero te reprenderé,
y delante de tus ojos expondré tus delitos. (Salmos 50:21)
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Dios es santo, diferente a nosotros.
Si regresamos al Huerto del Edén, vemos que Adán y Eva, creados a imagen de Dios, caen en pecado. Luego Génesis 5 nos dice que ellos engendraron un hijo, y notemos qué triste la diferencia, ya que dice que lo engendraron a su semejanza, conforme a su imagen, y Adán llamó su nombre Set.
Esto quiere decir que al mirar a Adán en el Edén podemos ver una foto de Dios, pero al mirar a Set vemos una foto de la condición pecaminosa de su padre.
Las buenas noticias son que la imagen de Dios en nosotros no fue totalmente destruida, y a nosotros los creyentes el Espíritu Santo nos está santificando a la imagen de Cristo, para que así un día seamos una imagen de la naturaleza del Señor, llenos de todas sus perfecciones.
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26 Y de uno hizo todas las naciones del mundo para que habitaran sobre toda la faz de la tierra, habiendo determinado sus tiempos señalados y los límites de su habitación, 27 para que buscaran a Dios, si de alguna manera, palpando, le hallen, aunque no está lejos de ninguno de nosotros; 28 porque en Él vivimos, nos movemos y existimos, así como algunos de vuestros mismos poetas han dicho: «Porque también nosotros somos linaje suyo». 29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la naturaleza divina sea semejante a oro, plata o piedra, esculpidos por el arte y el pensamiento humano. (Hechos 17:26-29)
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El apóstol Pablo dice que si nosotros somos creados por Dios, Él nos hizo y somos linaje de Dios; entonces no podemos pensar que somos comparables al oro, plata o piedra.
La lógica de Pablo es: ustedes creen que son linaje de Dios y yo les enseño que efectivamente lo son; son linaje de Dios, son hijos de Dios. Entonces, ¿por qué hacen dioses de plata o de oro? Si esos son ustedes, díganme entonces el dios que los creó.
- «Imago Dei» (latín) Fuimos creados para parecernos a Dios.
- Somos sus representantes en la tierra. Esto le da un valor eterno a nuestras vidas diarias (incluido el trabajo y el descanso).
- Dios nos creó en libertad (sin libertad no hay amor).
- Dios puso la eternidad en nuestros corazones.
Fuimos creados para vivir en comunidad
Cuando Dios explica la humanidad, dice varón y hembra (complemento):
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27 Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra. (Génesis 1:27-28)
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Dios nos dice que no es buena la soledad de Adán:
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18 Y el Señor Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea. (Génesis 2:18)
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Lo que Pablo habló aquí a los corintios aplica a todos los cristianos. Hay algo especial cuando todo el cuerpo está junto:
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14 Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. 15 Si el pie dijera: Porque no soy mano, no soy parte del cuerpo, no por eso deja de ser parte del cuerpo. 16 Y si el oído dijera: Porque no soy ojo, no soy parte del cuerpo, no por eso deja de ser parte del cuerpo. 17 Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿qué sería del oído? Si todo fuera oído, ¿qué sería del olfato? 18 Ahora bien, Dios ha colocado a cada uno de los miembros en el cuerpo según le agradó. 19 Y si todos fueran un solo miembro, ¿qué sería del cuerpo? 20 Sin embargo, hay muchos miembros, pero un solo cuerpo. 21 Y el ojo no puede decir a la mano: No te necesito; ni tampoco la cabeza a los pies: No os necesito. 22 Por el contrario, la verdad es que los miembros del cuerpo que parecen ser los más débiles, son los más necesarios; 23 y las partes del cuerpo que estimamos menos honrosas, a estas las vestimos con más honra; de manera que las partes que consideramos más íntimas, reciben un trato más honroso, 24 ya que nuestras partes presentables no lo necesitan. Mas así formó Dios el cuerpo, dando mayor honra a la parte que carecía de ella, 25 a fin de que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros. 26 Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él. 27 Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él. (1° Corintios 12:14-27)
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Entonces es por la imagen de Dios que nos necesitamos unos a otros.
Importante: Dios es un Dios en tres personas.
Dios por la eternidad ha existido en la comunidad de la Trinidad, por lo tanto, la humanidad necesita comunidad porque fue creado a imagen de Dios.
La inmensa mayoría de las personas necesitan una pareja, a excepción de aquellos con el don de soltería (1° Corintios 7); pero ellos de igual forma necesitan una familia.
Cuando fuimos pequeños necesitamos que alguien nos cuidara por años; necesitamos ser acogidos, abrigados, alimentados y amados.
Así entonces, los creyentes en particular necesitan pertenecer a una familia en la fe.
En el N.T. se espera que un creyente forme parte de una iglesia. ¿Y qué es la iglesia? Es un lugar donde se predica el evangelio con fidelidad y se administran los sacramentos (Bautismo y Santa Cena).
Hay una frase de un libro que dice:
“no hay nada más dulce en este mundo triste que el sonido de alguien que amas llamando tu nombre”
¡Qué hermoso suena en un momento de tristeza que alguien que tú amas diga tu nombre! ¿Por qué? Porque no es bueno que el hombre esté solo.
- Si pusiésemos meditar sólo un momento en cómo fue la Iglesia primitiva, tendríamos más cuidado al hablar, reír, o dar juicio de mis hermanos.
- Si entendiésemos que somos miembros del cuerpo de Cristo y cada uno es igual en valor, no menospreciaríamos a nuestros hermanos.
- Tengamos presente que mientras más conozcamos a Dios a través de su Palabra, esto producirá en nosotros una forma de pensar más correcta, y nuestra forma de pensar condicionará nuestras acciones para con los demás.
- Muchos buscamos perfección en la familia llamada iglesia, pero olvidamos que somos una familia compuesta por pecadores redimidos, pero igual pecadores.
- No debemos hacernos falsas expectativas; la iglesia es un hospital de pecadores, no un museo de ángeles.
- Si tenemos falsas expectativas con frecuencia nos desanimaremos.
- Debemos entender que la iglesia perfecta la encontraremos en el cielo, cuando todos nosotros libres de pecado estemos adorando al Señor.
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1 Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe como para trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy. (1°Corintios 13:1-2)
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Es por eso que debemos meditar cada día, entendiendo que fuimos creados a su imagen para vivir en comunidad.
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20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto. (1° Juan 4:20)
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Estamos compuestos de una parte física y una parte espiritual
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Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente. (Génesis 2:7)
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Entonces volverá el polvo a la tierra como lo que era, y el espíritu volverá a Dios que lo dio. (Eclesiastés 12:7)
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Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno. (Mateo 10:28)
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Algunos entienden que somos tripartitos, otros que somos bipartitos:
- Tripartitos: Espíritu, alma y cuerpo.
- Bipartitos: Parte material (física) – Parte inmaterial (espiritual).
A pesar de ser posturas distintas, ambas nos dicen que hay una parte de nosotros que es inmaterial (lo que somos).
Ejemplo: Los gemelos por fuera son idénticos, pero por dentro (lo que son) pueden ser totalmente diferentes.
Todo nuestro ser, es decir, nuestra parte física y nuestra parte espiritual se vieron afectadas por el pecado. La advertencia de Dios fue clara en el jardín del Edén.
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16 Y ordenó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás. (Génesis 2:16-17)
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12 Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron. (Romanos 5:12)
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No es que somos tan malos como podríamos ser, sino que simplemente no hay ningún área de nosotros que no haya sido afectada por el pecado.
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El efecto físico del pecado: la enfermedad.
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El efecto noético: se refiere al efecto mental del pecado.
«Noética»: es la rama de la filosofía que estudia el pensamiento, especialmente, el objetivo e inteligible.
Podemos darnos cuenta cómo el pecado afecta increíblemente a todo. Por eso, somos pecadores porque pecamos, y pecamos porque somos pecadores.
Esa tendencia pecaminosa es representada como la “carne” en el N.T. Ésta siempre se opone en su manera de vivir con el espíritu.
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9 Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros. Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él. 10 Y si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia. 11 Pero si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a vuestros cuerpos mortales por medio de su Espíritu que habita en vosotros.12 Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne, 13 porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. (Romanos 8:9-13)
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Luego de la caída, nuestro cuerpo terrenal viene defectuoso. Por eso tiene enfermedades, hambre, sed, y no sólo eso; también tiene impulsos inmorales que si no controlamos, terminan dominándonos.
Por eso vemos al apóstol Pablo diciendo lo siguiente:
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21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí. 22 Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, 23 pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. 24 ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? (Romanos 7:21-24)
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Es por esto que se nos será dado a los que creemos en Cristo un nuevo cuerpo; un cuerpo glorificado que viene sin defecto, sin esa tendencia a la enfermedad o a los impulsos inmorales.
El mismo apóstol Pablo lo aclara en el siguiente capítulo respecto al texto anterior:
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- 22 Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora. 23 Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo. (Romanos 8:22-23)
Estamos capacitados para toda buena obra
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28 Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra. 29 Y dijo Dios: He aquí, yo os he dado toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla; esto os servirá de alimento. 30 Y a toda bestia de la tierra, a toda ave de los cielos y a todo lo que se mueve sobre la tierra, y que tiene vida, les he dado toda planta verde para alimento. Y fue así. (Génesis 1:28-30)
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En otras palabras: “Hagan en la tierra todo lo que yo haría, porque ustedes son mis representantes”.
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4 Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel, a todos los desterrados que envié al destierro de Jerusalén a Babilonia: 5 «Edificad casas y habitadlas, plantad huertos y comed su fruto. 6 Tomad mujeres y engendrad hijos e hijas, tomad mujeres para vuestros hijos y dad vuestras hijas a maridos para que den a luz hijos e hijas, y multiplicaos allí y no disminuyáis. 7 Y buscad el bienestar de la ciudad adonde os he desterrado, y rogad al Señor por ella; porque en su bienestar tendréis bienestar». (Jeremías 29:4-7)
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Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. (Efesios 2:10)
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La imagen de Dios puede ser oscurecida, pero no borrada. El pecado ha oscurecido la imagen, pero no puede borrarlo, no hay forma.
Aún el hombre más malo puede hacer cosas hermosas (cuando cree en Cristo), porque Dios nos ha capacitado para buenas obras. Es su imagen en nosotros que nos permite crear y hacer cosas buenas.
Los dones del Espíritu por ejemplo, nos capacitan a los creyentes para realizar una obra sobrenatural, aunque no lo percibamos inmediatamente.
Soy incapaz de juzgarme bien; necesito de la perspectiva de Dios
Muchas veces ni alcanzamos a darnos cuenta de lo que hacemos.
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¿Quién puede discernir sus propios errores? Absuélveme de los que me son ocultos.
(Salmos 19:12) -
20 ¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal,
que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas,
que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!
21 ¡Ay de los sabios a sus propios ojos
e inteligentes ante sí mismos! (Isaías 5:20-21) - 3 En cuanto a mí, es de poca importancia que yo sea juzgado por vosotros, o por cualquier tribunal humano; de hecho, ni aun yo me juzgo a mí mismo. 4 Porque no estoy consciente de nada en contra mía; mas no por eso estoy sin culpa, pues el que me juzga es el Señor. (1°Corintios 4:3-4)
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¿Por qué sucede esto? Porque somos limitados, cambiantes, emocionales y miopes.
En parte, por eso necesitamos a otros, y por eso debemos ser lentos para juzgar a otros, ya que toda persona corre batallas que muchas veces no conocemos.
Por esto mismo, no es de mucho valor juzgarnos a nosotros mismos (en el sentido de que nos cuesta ser objetivos y autocríticos)
¿Cómo me juzga la Escritura?
En Cristo:
- Escogido, amado y santo (Colosenses 3:12)
- Adoptados como hijos de Dios (Romanos 8:15)
- Hermanos en Cristo, de quien Él no se avergüenza (Hebreos 2:11)
Sin Cristo:
- Enemigos de Dios (Romanos 5:10)
- Hijos de ira (Efesios 2:3)
- Hijos del diablo (Juan 8:44)
Soy recreado en el Espíritu a la imagen de Cristo
Podemos tener la certeza que por la gracia y misericordia de nuestro Dios, Él nos amó y nos habitó por el Espíritu.
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30 sino que cada cual por su propia iniquidad morirá; los dientes de todo hombre que coma uvas agrias tendrán dentera. 31 He aquí, vienen días —declara el Señor— en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto, 32 no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos —declara el Señor; 33 porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días —declara el Señor—. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 34 Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: «Conoce al Señor», porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande —declara el Señor— pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado. (Jeremías 31:30-34)
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Esta es la nueva creación, donde tenemos al Espíritu Santo, el autor de las Escrituras escribiéndolas en nuestros corazones y apuntándonos cada día al Señor.
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1 Si habéis, pues, resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria.
5 Por tanto, considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría. 6 Pues la ira de Dios vendrá sobre los hijos de desobediencia por causa de estas cosas, 7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. 8 Pero ahora desechad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, lenguaje soez de vuestra boca. 9 No mintáis los unos a los otros, puesto que habéis desechado al viejo hombre con sus malos hábitos, 10 y os habéis vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo creó. (Colosenses 3:1-10)
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- Estas son las buenas obras de Efesios 2:10.
- Este es el propósito final de la Cruz.
- Y esto es lo que vamos a ser por la eternidad…
Recreados a la imagen de Cristo.
