Las Cinco Solas de la Reforma

Las cinco solas de la Reforma Protestante son un conjunto de principios teológicos que resumen las enseñanzas fundamentales de la Reforma. Estas solas incluyen Sola Scriptura (sólo la Escritura), Sola Fide (sólo la fe), Sola Gratia (sólo la gracia), Solus Christus(sólo Cristo) y Soli Deo Gloria (sólo a Dios la gloria). En conjunto, estas solas representan la idea de que la salvación es sólo por la gracia de Dios, recibida sólo por la fe en Jesucristo, tal como se revela en las Escrituras, y para la gloria de Dios solamente. La Reforma Protestante tuvo un impacto significativo en la historia del cristianismo, al desafiar la autoridad de la Iglesia Católica y promover la libertad de pensamiento y de interpretación de la Biblia.


Introducción

Antes del siglo XVI, solamente la Iglesia y los eruditos podían leer la Biblia. Martín Lutero tradujo la Biblia al alemán con la idea de hacerla accesible a la gente común. En 1534, Lutero imprimió la primera Biblia en alemán y más de 100 mil copias fueron distribuidas.

En el año 1543, Francisco de Enzinas hizo la primera traducción del Nuevo Testamento directamente del griego al castellano. En el año 1569, Casiodoro de Reina tradujo la Biblia completa al español. Esta versión fue conocida como La Biblia del Oso, por llevar la estampa de un oso en la portada. Cipriano de Valera, hizo una revisión de la Biblia de Reina en el año 1602. Esta versión fue llamada La Biblia Reina-Valera. Cabe destacar que todas estas versiones eran solamente usadas por los Protestantes, ya que estaban prohibidas en España por la Iglesia Católica Romana. No fue hasta 1782 que la Inquisición española permitió la publicación de la Biblia en Español.

Como resultado de la traducción de la Biblia a lenguas vernáculas, o sea, a los lenguajes locales, y debido al acceso que la gente tuvo a las Escrituras, dio inicio una corriente de interpretación bíblica liderada por Martín Lutero, que ha permanecido hasta el día de hoy. De esa corriente se derivaron las doctrinas principales del entonces llamado movimiento protestante que hoy abrazan muchas denominaciones a nivel mundial. Estas doctrinas son lo que conocemos como las Cinco solas.


Significado

Cinco solas es la denominación conjunta para cinco frases en latín que surgieron durante la Reforma Protestante y resumen las creencias teológicas básicas de los reformadores o protestantes que entraban en contraposición con la doctrina católica.

La palabra latina sola significa en español “solo”, “solamente” o “únicamente”. Las cinco solas expresaban cinco creencias fundamentales, que los reformadores entendían como pilares esenciales para la vida y práctica cristianas. Todas y cada una de las solas rechazaban o se oponían explícitamente a prácticas y doctrinas extendidas a comienzos del siglo XVI en la cristiandad latina y que los reformadores criticaban, atribuyéndolas a la usurpación de competencias, atributos o cualidades por la jerarquía eclesiástica de la Iglesia católica romana, y especialmente por su cabeza, el Papa; y que en realidad correspondían, o bien únicamente a Dios, o bien a todos los cristianos.

  • SOLA SCRIPTURA
  • SOLA GRATIA
  • SOLA FIDE
  • SOLUS CHRISTUS
  • SOLI DEO GLORIA

SOLA SCRIPTURA

Esta declaración enseña que sólo la Palabra de Dios, La Biblia, es la única regla de fe y de conducta que rige la vida del creyente. A diferencia de tantas religiones, sectas y herejías que han existido en la historia del hombre, el cristianismo legítimo sólo deposita sus principios y formas en las Sagradas Escrituras lejos de la tradición, filosofías humanas o cualquier otra fuente ajena a la revelación divina.

El principio de la autoridad de las Sagradas Escrituras es el fundamento de la legítima Iglesia Cristiana y no acepta otra fuente. Es la eterna Palabra de Dios que ha permanecido inmutable aún en medio de descréditos, intentos de exterminio, fábulas y acérrimos enemigos.

  • “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35)

Esta declaración realizada por su propio autor, nuestro Señor Jesucristo, muestra de manera clara la inmutabilidad y eternidad de la Palabra de Dios, la cual no esta sujeta al tiempo ni al espacio, ni siquiera vulnerable a las vicisitudes de la existencia. La Biblia permanecerá invicta aún en medio de los ataques de los sabios incrédulos.

  • “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2° Timoteo 3:16-17)

La palabra traducida como inspirada en el griego es «Theopneustos», que significa «exhalar»; es como decir que la Biblia fue exhalada por Dios. Es esa inspiración de parte de Dios que nos obliga a poner la Biblia por encima de toda otra autoridad, opinión o declaración humana.

Los Reformadores afirmaban que todo lo que se cree y practica debe tener como fundamento la sola Palabra de Dios. El Papa, la Iglesia, la Tradición, los Concilios NO pueden estar por sobre la autoridad de las Escrituras ni tampoco a la par con ellas.
Los reformadores creyeron un peligro de muerte no tener una regla autorizada, la cual solamente fue hallada en la Biblia.

  • “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12)

Los Reformadores afirmaron por tanto que:

  • La Biblia es lo único que debe regir la conciencia del ser humano
  • La Biblia es la única regla de fe para la Iglesia debido a que ella es la Palabra de Dios.
  • No hay necesidad de otra revelación para la Iglesia, debido a que todo lo que uno necesita para ser creyente se encuentra en las Escrituras y sólo en ellas.
  • No existe ninguna otra regla de fe infalible fuera de las Escrituras, pues ellas son “inspiradas por Dios”, literalmente “del aliento de Dios”.
  • Las Escrituras nos revelan TODO lo que necesitamos saber para nuestra salvación.
  • Toda tradición debe someterse a una autoridad superior y esa autoridad superior son las Escrituras y sólo ellas.

SOLA SCRIPTURA significa que la Biblia es:

  • Inspirada por Dios.
  • Está completa en sí misma.
  • Es inerrante; no contiene errores.
  • Es infalible, y por tanto incapaz de fallar.
  • Es la autoridad suprema; por encima de todo.

Sólo la Palabra es nuestra guía

  • Salmos 119:105 – “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino”

Sólo la Palabra es muestra de ser discípulos

  • Juan 8:31 – “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos”

Sólo la Palabra quedó para nuestra esperanza

  • Romanos 15:4 – “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza

El canon de la Palabra está cerrado

  • Apocalipsis 22:18-19 – “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”

Algunos ejemplos contrarios a la “SOLA SCRIPTURA”

Iglesia Católica Romana

“La tradición, la Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el plan prudente de Dios, están unidos y ligados, de modo que ninguno puede subsistir sin los otros; los tres, cada no según su carácter, y bajo la acción del único Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas”

Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días

“Como compañero de la Biblia, el Libro de Mormón es un testigo de la divinidad de Jesucristo y de Su función como el Salvador del mundo. El Libro de Mormón restaura verdades claras y preciosas que se han perdido de la Biblia. Cuando estudiamos el Libro de Mormón, se esclarece nuestro entendimiento de las doctrinas de la Biblia”

Reflexionemos

La Escritura solamente es la regla inerrante de la vida de la Iglesia, pero muchas iglesias de hoy le han quitado a la Escritura su función de autoridad, ya que en la práctica se guían con mucha frecuencia por la cultura. Las técnicas terapéuticas, las estrategias de mercadeos y el ritmo del mundo del entretenimiento y de los medios de comunicación tienen mucha más influencia sobre las necesidades, el funcionamiento y los objetivos de la iglesia que la Palabra de Dios. Los pastores han descuidado su derecho y obligación de decidir y supervisar los servicios de adoración, que incluye el contenido doctrinal de la música. En la medida en que la autoridad bíblica ha sido abandonada en la práctica, las verdades bíblicas se desvanecen de la realidad cristiana y las doctrinas bíblicas van perdiendo importancia; así la Iglesia poco a poco se ha despojado de su integridad, autoridad moral y dirección.

En lugar de adaptar la fe cristiana para satisfacer las necesidades que sienten los consumidores, debemos proclamar la Palabra como única medida de verdadera virtud y el evangelio como el único mensaje de verdad salvífica. Las Escrituras deben transferirnos de nuestras necesidades percibidas a nuestras necesidades reales, y debe liberarnos de nuestra miopía de vernos a nosotros mismos a través de las imágenes seductivas, clichés, promesas, y prioridades de la cultura de las masas. La única manera de poder comprendernos correctamente a nosotros mismos y ver las provisiones de Dios para suplir nuestras necesidades es a la luz de la verdad de Dios. La Biblia, por consiguiente, debe ser enseñada y predicada en la iglesia. Los sermones deben ser exposiciones de la Biblia y sus enseñanzas, y no expresiones de las ideas y opiniones de la época y culturas. No debemos ir más allá de la verdad que Dios nos ha dado.

El trabajo del Espíritu Santo en la experiencia personal no puede estar desconectado de las Escrituras, ya que el Espíritu de Dios no habla en forma contraria o independiente de ella. Sin las Escrituras nunca hubiésemos sabido de la gracia de Dios en Cristo. La Palabra bíblica, no las experiencias espirituales, es la base de la verdad.


SOLA GRATIA

La palabra gracia es lejos, la más resistida por los seres humanos que insisten en que sí hay méritos suficientes para salvarse por medio de sus buenas obras y aportes. El origen de esta palabra significa “regalo no merecido”, es más, “regalo desmerecido”. Esto quiere decir que la persona que lo recibe, no sólo no lo merecía, sino que se había hecho indigna de merecerlo.
Fue esta palabra gracia la que dentro de las “cinco solas” del protestantismo, más polvareda levantó dentro de la arrogante doctrina católica. Recordemos que en esos tiempos se exigía la impúdica cobranza de indulgencias y que hasta en la actualidad se realiza cada vez cuando se da un aporte al cura para que en sus misas mencione el nombre de algún ser querido fallecido, a fin de que por esa cancelación, se solicite a Dios el paso desde el purgatorio al descanso eterno; doctrina que evidentemente raya en lo irracional y es antibíblica.

La Biblia es clara en enseñar que la salvación es por la sola gracia de Dios a través de Cristo Jesús y no hay méritos humanos.

  • “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9)

El creyente es rescatado de la ira de Dios sólo por su gracia. El trabajo sobrenatural del Espíritu Santo es el que trae al creyente a Cristo, lo libera de la esclavitud del pecado y lo resucita trasladándolo de la muerte espiritual a la vida espiritual. La salvación no es el resultado del trabajo humano; métodos humanos, técnicas o estrategias no pueden producir esta transformación. La fe no es producida por nuestra naturaleza humana no regenerada. La oscuridad no puede atraer a la luz por sí misma.

  • “Y Él os dio vida a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), y con Él nos resucitó, y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de su gracia por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:1-9)

Esta doctrina define el fundamento sobre el cual Dios acepta a los hombres. La gracia es lo contrario a pago o compensación.

  • “Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Ahora bien, al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor, sino como deuda; mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia”
    (Romanos 4:3-5)

Cualquier cosa que una persona merezca o se haya ganado por su merito o esfuerzo es pago o compensación, pero la gracia no tiene que ver nada con méritos personales; la gracia sólo la puede disfrutar gente indigna.

La claridad de las Escrituras es sorprendente, no hay posibilidad de mal interpretar esta clara enseñanza de parte de Dios. El confiar en nosotros mismos, significa que estamos anulando y rechazando deliberadamente la operación de la gracia de Dios, y con ello, estamos diciendo que los beneficios divinos son otorgados, no como una decisión soberana de parte del Creador, sino que como una recompensa a nuestras “buenas acciones”.

Los heraldos reformadores, al establecer en sus pilares doctrinales la “solo gracia”, estaban reconociendo cual apóstol Pablo, que todo es “sólo por gracia” y no hay méritos humanos ni antes, ni durante, ni después.

  • “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí” (1° Corintios 15:10)

Por la exaltación de esa gracia, que es lo único que ha movido a Dios a salvar a los pecadores, los protestantes abandonaron la confianza en sí mismos y en las promesas de la doctrina católica romana. No hay obra humana que pueda ser base de salvación; no hay método, técnica o estrategia que pueda transformar al hombre. La fe que salva no puede ser producida en el corazón humano. Dios la da sólo por gracia.


SOLA FIDE

Esta enseñanza define cuál es el medio único por el cual se puede “alcanzar” la salvación; esto es, cuando Dios por su gracia da fe al pecador para creer en Cristo y ser salvo. Esa fe es el medio; Dios no salva a nadie automáticamente si no cree.

Nadie nace salvo, nadie hereda la salvación, ni nadie puede salvarse a sí mismo o salvar a otros; sólo la fe salva, y esa fe es en Cristo. El objeto de la fe es Cristo, y esa fe nos es dada por gracia. Este fue el aspecto crucial de la Reforma Protestante. Martín Lutero fue liberado de sus tormentos de conciencia en el convento donde se auto laceraba buscando justificación cuando leyó: El justo por la fe vivirá”
(Romanos 1:17).

  • “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que  es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9)

La salvación sólo puede ser recibida cuando ponemos nuestra fe en aquel que murió por nosotros, excluyendo la posibilidad de que nuestras obras puedan contribuir.

  • “21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
    24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. 27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3:21-28)

Sólo la fe es la que nos lleva a la justificación

  • “Porque en el evangelio la JUSTICIA de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17)

Justicia: Las traducciones en inglés usan la palabra «Righteousness».
Significa: carácter moral, la integridad y pureza.

Allí en la cruz, mis pecados le fueron imputados a Cristo, y su santidad o carácter moral me es cargado a mi cuenta, lo cual ocurre el día que yo le entrego mi vida. Como resultado, ocurren dos cosas:

  1. Yo quedo sin deuda.
  2. Yo adquiero una santidad ajena, que me ha sido otorgada al yo creer en Cristo como Señor y Salvador. Esa santidad es la santidad de Cristo.

Muchos son los que han hecho una profesión de fe, pero no tienen posesión de esa fe. Una simple oración para recibir al Señor, hecha de los labios para fuera, no me va a limpiar de mis pecado.

La SOLA FIDE viene a marcar una diferencia entre el protestantismo y el catolicismo romano y prácticamente todas las religiones en lo siguiente: mientras el resto cree en el Sinergismo (la salvación es una obra en cooperación de Dios y el hombre), nosotros profesamos el Monergismo (La salvación es una obra única y exclusivamente de Dios).


La convicción de pecado

  • Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:7-8)

El arrepentimiento

  • “Pero ahora me regocijo, no de que fuisteis entristecidos, sino de que fuisteis entristecidos para arrepentimiento; porque fuisteis entristecidos conforme a la voluntad de Dios, para que no sufrierais pérdida alguna de parte nuestra. Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte” (2° Corintios 7:9-10)

En resumen, creemos que:

  • Dios trae tristeza al pecador para que se arrepienta.
  • El Espíritu Santo trae convicción de pecado para que se reconozca la necesidad de un Salvador.
  • Jesús se despojó de su gloria para ser el Salvador que el ser humano necesita, yendo a la Cruz para obtener esa salvación.
  • El Espíritu Santo da el don de la fe para poder creer en ese Dios hecho hombre que
    se sacrificó para la salvación personal.

Por tanto el hombre lo único que aporta para su salvación es su pecado, el resto lo hace Dios. No hay mérito humano, sólo gloria para nuestro Dios.


La fe y las obras

  • 14 ¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarlo? 15 Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, 16 y uno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve? 17Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta. 18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 19 Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan. 20 Pero, ¿estás dispuesto a admitir, oh hombre vano, que la fe sin obras es estéril? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar? 22 Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada; 23 y se cumplió la Escritura que dice: Y Abraham creyó a dios y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. 24 Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no solo por la fe. 25 Y de la misma manera, ¿no fue la ramera Rahab también justificada por las obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino? 26 Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muerta.
    (Santiago 2:14-26)

Versículo clave: el 23

“Y se cumplió la Escritura que dice: Y Abraham creyó a dios y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios”

Santiago está citando Génesis 15:6. Aquí por la SOLA FE es donde fue justificado.

A la luz de esta verdad es que podemos hacer una exégesis correcta del versículo 24, ya que a simple vista y sin contexto nos podría llevar a pensar que “las obras justifican”. “Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y no solo por la fe”

Lo que Santiago está diciendo es: “Vosotros veis que el hombre es justificado por una fe que tiene la evidencia de ser verdadera a través de las obras, y no por una fe que no da evidencias”

Pablo V/S Santiago

En sus epístolas (sobre todo Romanos), Pablo explica la naturaleza de la justificación (no por meritocracia). En cambio, Santiago está clarificando sobre las características de la fe salvífica (evidencias).


SOLUS CHRISTUS

La salvación es obtenida por el trabajo mediador de Cristo Jesús. Su vida sin pecado y su pago sustitutivo son suficientes para nuestra justificación y reconciliación con el Padre.

La justificación es a través de la gracia solamente, por fe solamente y debido a Cristo solamente. No hay evangelio excepto el de la sustitución de Cristo en nuestro lugar de tal manera que Dios le atribuyó a Cristo nuestro pecado y atribuyó a los creyentes la santidad de Cristo.

Debido a que Cristo recibió el juicio que nosotros merecíamos, nosotros ahora caminamos en su gracia, como aquellos que han sido perdonados para siempre, aceptados y adoptados como hijos de Dios.

No hay ninguna base para ser aceptados frente al Santísimo Dios, excepto el trabajo salvífico de Cristo.

  • “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” (Hebreos 4:12)
  • “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6)
  • “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Juan 10:9)
  • “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo” (1° Timoteo 2:5-6)
  • “Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos” (Romanos 5:17:19)

Estos selectos y categóricos textos de las Sagradas Escrituras, fueron entre otros, los cimientos que sostenían a aquellos hermanos fieles y amantes de la Palabra de Dios en medio de tiempos de tanto oscurantismo. Fue el principio de “solo Cristo” que compungió poderosamente los corazones de los hermanos, al momento de reivindicar la verdad del Salvador.

El que la salvación descanse única y exclusivamente en la obra del Salvador y que la criatura no tenga ninguna participación, evidentemente que no es una idea muy popular y que sea aceptada humildemente y con los brazos abiertos. De hecho, este tema planteado con esta claridad, aun en iglesias que dicen ser evangélicas, la verdad de “solo Cristo” es resistido en sus doctrinas. La persona de Cristo ha sido para los incrédulos y aquellos doctores religiosos, pero inconversos; un verdadero dolor de cabeza. Por siglos se ha extendido la discusión sobre el origen, obra y destino de Jesús de Nazaret. Esta eterna discusión sobre su preexistencia, su deidad, su concepción virginal, sus milagros o su resurrección, hasta el día de hoy se mantiene con la misma vigencia. No obstante, para los legítimos hijos de Dios y que tienen el Espíritu Santo, lo que parece una problemática interminable, es el fundamento de la fe inmutable y que no sucumbe ante el error.

Cristo, es el Hijo de Dios; Dios hecho carne que vino a este mundo con un solo objetivo y que es salvar al hombre y la mujer muerto en delitos y pecados.

Este lema define el origen y el objeto central de la fe cristiana. Los reformadores se opusieron a exaltar cualquier cosa que no fuera la suficiencia de Cristo. Ningún ritual, institución o individuo puede ni debe ser motivo de confianza sino Cristo. Ningún proyecto, visión o necesidad debe competir por el lugar primario de Cristo en la Iglesia. Ninguna filosofía, ideal o argumento debe ser predicado en la Iglesia que no exalte a Cristo y su muerte en la Cruz por el pecado de los hombres. Tenemos fe en Cristo, no fe en la fe, o en las oraciones, o en la iglesia. Sólo Cristo es digno de confianza pues Él es el único Salvador.

En la manera en que la fe cristiana ha sido secularizada, sus intereses han sido mezclados con los intereses de la cultura. El resultado es la pérdida de los valores absolutos, individualismo permisivo, y la sustitución de bienestar por santidad, recuperación por arrepentimiento, institución por verdad, sentimientos por creencia, destino por providencia, y gratificación inmediata por esperanza perdurable. Cristo y su cruz han sido desplazados del centro de nuestra visión.


SOLI DEO GLORIA

Al llegar a la última de las “cinco solas”, no nos queda otra cosa que señalar que todo lo que Dios ha hecho a través de su unigénito hijo Jesucristo, ha sido para la alabanza de su gloria, ya que Él es el único digno.

Dios se ha revelado tan claramente al mundo y ha salvado a Su pueblo tan definitivamente, que el creyente es libre para adorarle, servirle y glorificarlo para siempre. La salvación viene de Dios y ha sido obtenida por Dios, ésta es para Su gloria y su pueblo debe glorificarle siempre. Todo creyente debe vivir una vida completa en la presencia de Dios, bajo Su autoridad y solamente para Su gloria.

  • “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén”
    (Romanos 11:36)

Este es uno de los textos de las Sagradas Escrituras que resume el todo de la revelación divina.


Las cosas provienen de Dios, se hacen por Dios y son para su eterna gloria

  • “Yo soy el SEÑOR, ese es mi nombre; mi gloria a otro no daré, ni mi alabanza a imágenes
    talladas”(Isaías 42:8)
  • “A todo el que es llamado por mi nombre y a quien he creado para mi gloria, a quien he
    formado y a quien he hecho” (Isaías 43:7)
  • “No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por
    tu fidelidad” (Salmos 115:1)
  • “Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que
    pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros, a Él sea la gloria en la iglesia
    y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.” (Efesios 3:20)
  • “Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.” (1° Timoteo 1:17)
  • “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.” (1° Pedro 4:11)
  • “Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.” (Apocalipsis 1:6)

Cuando en la Iglesia la autoridad bíblica se ha perdido, Cristo se ha desplazado, el evangelio se ha distorsionado, o la fe se ha pervertido, siempre ha sido por una razón: nuestros intereses han desplazado los intereses de Dios y entonces hacemos su trabajo según nuestros intereses y como nos plazca. La pérdida de la centralidad de Dios en la vida de la Iglesia de hoy es un hecho común y lamentable. Esta pérdida es la que nos permite transformar adoración en entretenimiento, la predicación del evangelio en mercadeo, fe y creencia en técnicas, ser bueno en sentirse bien, y fidelidad en éxito o sentimientos de haber obtenido santidad. Como resultado de esto, Dios, Cristo y la Biblia comienzan a tener poco significado para nosotros y no tienen influencia sobre nuestras vidas.

Dios no existe para satisfacer ambiciones humanas, deseos y apetitos de consumidores o nuestros intereses espirituales privados. Debemos enfocarnos en Dios en nuestra adoración, en lugar de buscar en la adoración la satisfacción de nuestras necesidades personales. Dios es soberano en adoración; nosotros no lo somos. Nuestra preocupación absoluta debe ser por el reino y la gloria de Dios, no por nuestros imperios, popularidad o éxito.


¿Cómo glorificamos a Dios?

  • Cuando vivimos una vida de obediencia y santidad.
  • Cuando le adoramos en espíritu y verdad.
  • Cuando le buscamos en oración, súplica y ruego.
  • Cuando evitamos el pecado y huimos de la tentación.
  • Cuando llevamos mucho fruto.
  • Cuando sufrimos por Su causa y le damos gracias en medio del dolor.
  • Cuando nuestras motivaciones de lo que hacemos son cristocéntricas.
  • “El que habla de sí mismo busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le envió, este es verdadero y no hay injusticia en Él” (Juan 7:18)

En la actualidad hay muchos quienes dicen hablar mediante el poder de Dios y adornan sus palabras con la frase: ¡gloria a Dios! ¡gloria a Dios!, pero sus palabras están llenas de vanidad, de autorreferencia y de vanagloria; dicho de otro modo, ellos por mucho que digan ¡gloria a Dios!, no dan la gloria a Dios, ya que son su propios méritos los que se exhiben sistemáticamente en cada una de sus acciones.

“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1° Corintios 10:31)

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